Aún así siempre hay alguna manera políticamente correcta de acabar diciendo lo mismo, de buenas maneras y muchas veces haciendo uso de la ironía, pero de manera inteligente puedes dejar por tierra al más alto de los escalones...
Estas últimas dos semanas me ha tocado asumir responsabilidades que no son propias de mi puesto de trabajo, pero no por ello han quedado desatendidas. Cuando tu inmediato superior está de vacaciones te toca hacer este tipo de cosas y, sinceramente, me lo paso bién haciéndolo.

Esta mañana me he quedado descansando con la discusión que hemos tenido, no me he cortado un pelo. De manera muy educada le he venido a decir que era un geta de moral dudosa... No le ha quedado otro remedio que soltar una risilla nerviosa y acabar reconociendo que tenía razón. Así pues, me doy por satisfecha. La próxima vez, "amigo", te pensarás las cosas dos veces cuando trates conmigo. Me apunto un tanto a favor mío, no intentes igualarlo porque no te dejaré...